Este edificio conserva exquisitamente el diseño original que se remonta a tiempos pasados, ofreciendo un verdadero viaje en el tiempo, sin renunciar al confort y la funcionalidad modernas. Su arquitectura se mantiene fiel a la tradición, con detalles que resaltan su autenticidad y el carácter único de la ciudad.
Al entrar, nos reciben unas escaleras interiores de caracol de madera, un elemento de gran elegancia y encanto, que conduce con gracia a las diferentes plantas. La madera, elaborada con cuidado, aporta un toque de calidez y sofisticación al ambiente, evocando una sensación de comodidad y exclusividad.
En la entrada también destacan los detalles de las vidrieras, que filtran la luz de forma suave y crean patrones de color que llenan de belleza y personalidad el espacio.
La presencia de un lucernario en la parte superior del edificio permite que la luz natural inunde los interiores, creando un ambiente diáfano y luminoso, que resalta aún más los elementos arquitectónicos y los acabados de calidad. Este edificio, que une lo antiguo y lo moderno de una manera perfecta, ofrece una experiencia de vida o inversión única, ideal para aquellos que valoran la belleza de los detalles y la preservación de la historia.